¿Paternidad.. o maternidad?

¿Paternidad.. o maternidad?

por David Faitelson

El America ha mantenido una hegemonía sobre Cruz Azul, pero los dos han sido una verdadera vergüenza para sus fanáticos en la ultima época…

BRISTOL — ¿Paternidad? ¿Esta usted seguro de que es el término correcto? ¿No será más bien una cuestión de maternidad? Con todo respeto, los dos, los dos equipos han tenido muy poca madre con sus fanaticadas en las últimas épocas. Un America lejos de la liguilla por cuatro campañas consecutivas. Un Cruz Azul sumido en el último lugar de la tabla general.

¿Acaso se necesitan más pistas? El Clásico, el “clásico joven” como le llaman se ha convertido de pronto –para estos millones de fanáticos en México y más allá de la frontera norte– en un clásico manchado por la mediocridad de sus protagonistas.

El azul, su profundidad, su pasión, su entrega, su sangre, su espíritu…
El amarillo, su poderío, su magia, su exaltación, su linaje, su alma…
Los dos nacieron para lo mismo. Para ganar, para trascender, para glorificar a sus pueblos, pero algún tipo de maldición ha caído sobre Cruz Azul en los últimos 14 partidos, más de seis años y tres meses, una larga racha porque simple y sencillamente… ¡Se le olvido cómo ganarle al América! Había 80 mil delirantes almas aquella calurosa y húmeda tarde del domingo cuatro de mayo del año 2003. Con dos goles de Juan Francisco Palencia y uno de Juan Carlos Cacho, Cruz Azul superaba al America, por tres tantos a uno. Nadie sabia en ese momento que seria la ultima vez, en mucho tiempo., en que Cruz Azul se atrevería a establecer uno de sus mas sagrados preceptos…
La alineación de ese día incluyo nombres que hoy han desaparecido del vestidor celeste: Conejo Pérez, Ángeles, Galindo, Osorio, Zepeda y el mismo Palencia. Sólo un hombre repetirá este sábado por la tarde de aquel lejano domingo: El entrenador, Enrique Meza.

Las épocas magras de ambos lados de la calle han establecido cambios generacionales repentinos en sus formaciones, en sus jugadores y en los pocos héroes que quedan en la cancha.

En ese sentido, el América conserva parte de esa columna vertebral que comienza en la portería con Guillermo Ochoa y que concluye en la ofensiva con Salvador Cabañas, paraguayo que, por cierto, se ha dado tiempo de meterle 12 goles a Cruz Azul. Al America que cada año compra ilusiones en base a su chequera, habrá que agregar nombres como el del argentino Montenegro, el del brasileño Rosinei y el del colombiano Mosquera. Del lado celeste, Gerardo Torrado ha tomado el carácter de líder en las últimas temporadas, pero el equipo se ha renovado a partir de las dos derrotas consecutivas en las finales del Clausura y Apertura 2008 y la caída al fondo de la tabla general en el campeonato pasado. Hoy, en el cuadro celeste, sobresalen nombres como el de José de Jesús Corona y Emmanuel Villa que prometen darle a Cruz Azul y a sus fanáticos nuevos motivos para soñar…

Pero al final del día, no importa demasiado cuales sean los antecedentes inmediatos del partido. Hay algo más, profundo, intacto, saludable, rico, glorioso que emana desde la sagrada combinación de los dos colores.

Puede que la racha sin victoria de Cruz Azul sea larga, puede que el America se haya ausentado de las ultimas liguillas, puede que ambas formaciones han pasado por etapas de contingencia en la ultima época, pero en los Clásicos eso no importa, no trasciende no cuenta. Lo que sí vale es el alma, el espíritu, el corazón y las ganas de reír y de llorar que tiene cada una de las tribunas.

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