Serán 105 mil corazones en el Estadio Azteca y millones más que estarán al pendiente, ya sea en México o el extranjero, a través de la televisión. Es la magia que envuelve al Clásico de clásicos, el duelo que está prohibido perder para el América y el Guadalajara.
Por eso, muchos de sus duelos suelen trabarse, no corresponder a la expectativa generada durante la semana previa.
Pero esta tarde, Águilas y Chivas se juegan buena parte de su futuro en el Apertura 2009, por lo que trenzarse en una lucha sorda no le sirve a alguno y de eso están conscientes los protagonistas de ambos bandos.
“Necesitamos los tres puntos por como está la situación en nuestro grupo”, reconoce Jesús Ramírez, técnico azulcrema. “Estamos conscientes de lo que nos jugamos en este partido”.
Sus 22 unidades le permiten al América soñar con la Liguilla, pese a no ocupar uno de los dos primeros lugares en el segundo sector. En contraste, las Chivas aún mantienen esperanzas de alcanzar el subliderato del Grupo Uno, puesto que les garantizaría participar en la fase final.
Mucho en juego, quizá demasiado para dos entrenadores que suelen sentirse cómodos dándole la iniciativa al rival.
Las goleadas sobre el Toluca (7-2) y los Estudiantes-Tecos (5-0), en el Coloso de Santa Úrsula, son gratos recuerdos para el pueblo americanista, pero en ambas ocasiones se toparon con rivales que buscaron horadar el marco de Guillermo Ochoa desde el primer minuto. Hoy está claro que no será así.
Chucho Ramírez lo sabe. El planteamiento del Rebaño Sagrado se asemejará al del Querétaro y el Puebla, los dos únicos equipos que hasta ahora han dejado en cero a la artillería americanista; los tapatíos jugarán también a esperar el error del rival.
Eso sí, los números indican que los amarillos parecen tener ventaja, por más que ambos bandos se empecinen en afirmar que eso no existe en el Clásico.
“Pensamos que no hay favoritos. Nos ponemos a pensar en lo que tenemos que hacer dentro de la cancha para poder ganar”, sentencia Javier Hernández, el goleador chiva en el actual torneo, con ocho anotaciones, misma cuota de Salvador Cabañas.
“Hay que ganar a como dé lugar”, añade El Chicharito. “Ojalá que el partido sea bueno para dar un buen espectáculo, pero lo importante es ganar los tres puntos”, sentencia.
Y es que, a final de cuentas, eso es lo que verdaderamente importa a esos aficionados que marcan esta fecha desde que el calendario oficial de partidos es dado a conocer.
Ilusión que se reduce a 90 minutos, en los que los corazones se aceleran, para latir acompasados con cada toque de su equipo.
“Sabemos lo que representa este partido para todos: para la gente y para nosotros”, asegura Guillermo Ochoa, arquero de las Águilas.
“Es una motivación, porque las últimas veces que fuimos (al Distrito Federal) había muchos aficionados de Chivas y, aunque no haya, sabemos que hay mucha gente de Chivas viendo el televisor y tenemos que darle esa alegría, tratar de ganar”, complementa por su parte el goleador del rebaño Sagrado del Guadalajara.
Es la magia del Clásico que corresponde a la afición y ha llegado la hora de no defraudarla. (Con información de agencias)
